[Review] The Rogue Prince of Persia


Título: The Rogue Prince of Persia

Género: Acción, Aventura

Desarrollador: Evil Empire

Editor: Ubisoft

Fecha de lanzamiento: 20 de agosto de 2025

Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series y Nintendo Switch 2


Copia del juego para PC proporcionada por Ubisoft.


Desde su anuncio, The Rogue Prince of Persia se posicionó como una de las propuestas más curiosas dentro del renacimiento moderno de la clásica saga de Prince of Persia. No solo por el regreso a una estética 2D, sino también por su apuesta decidida por el género roguelike, un terreno que, a priori, podría parecer ajeno a la identidad tradicional de la franquicia. Sin embargo, lo que termina entregando es una reinterpretación fresca, dinámica y sorprendentemente coherente con el espíritu original de la serie.


Desarrollado por Evil Empire, el estudio responsable de Dead Cells, el juego hereda buena parte de la filosofía de diseño que convirtió a aquel título en un referente del género. Esto se traduce en una experiencia donde la repetición no solo es esperable, sino deseable, ya que cada intento se convierte en una oportunidad para mejorar, experimentar con nuevas habilidades y descubrir secretos que permanecen ocultos tras cada muerte.



La historia, aunque no es el foco principal, cumple con establecer un contexto atractivo. El Príncipe debe enfrentarse a una invasión de los hunos que amenaza con arrasar su reino, lo que introduce un tono más oscuro y urgente que en otras entregas. Aun así, la narrativa se despliega de forma fragmentada, a través de diálogos, encuentros y pequeños eventos, en línea con la estructura roguelike. Esto puede resultar algo disperso para quienes buscan un relato más tradicional, pero funciona dentro del ritmo del juego.


Donde The Rogue Prince of Persia realmente brilla es en su jugabilidad. El movimiento es, sencillamente, exquisito. El Príncipe se desplaza con una fluidez que recuerda a los mejores momentos de la saga clásica, pero con una velocidad y precisión adaptadas a los estándares modernos. Saltar, correr por paredes, esquivar ataques y encadenar movimientos acrobáticos se siente natural, casi instintivo. Cada partida se convierte en una coreografía improvisada donde el jugador debe reaccionar con rapidez y creatividad.



El sistema de combate complementa esta movilidad con un enfoque igualmente ágil. No se trata simplemente de atacar, sino de posicionarse correctamente, aprovechar el entorno y combinar habilidades de manera inteligente. A medida que avanzás, vas desbloqueando armas, mejoras y habilidades que modifican significativamente la forma de jugar. Esta variedad es clave para mantener el interés a largo plazo, evitando que la repetición se vuelva monótona.


Uno de los aspectos más destacables es cómo el juego integra mecánicas clásicas de Prince of Persia dentro de la estructura roguelike. Elementos como las trampas, los saltos milimétricos y la exploración de escenarios laberínticos siguen presentes, pero ahora se reorganizan de forma procedural. Esto genera una sensación constante de descubrimiento, incluso después de varias horas de juego.



En lo visual, el título adopta un estilo artístico vibrante, con una paleta de colores intensa y animaciones muy expresivas. Hay una clara intención de alejarse del realismo para abrazar una estética más estilizada, lo que le da una identidad propia dentro de la franquicia. Este enfoque también ayuda a que la acción se lea mejor en pantalla, algo fundamental en un juego donde la velocidad es constante.


La música y el diseño sonoro acompañan con eficacia, reforzando tanto la tensión de los combates como la sensación de aventura. Sin embargo, no alcanza el nivel icónico de otras entregas de la saga, quedando más como un complemento funcional que como un elemento memorable por sí mismo.



No todo es perfecto. Como buen roguelike, el juego puede resultar frustrante en ciertos momentos, especialmente cuando una partida prometedora termina abruptamente por un error mínimo. Además, el equilibrio entre dificultad y progresión puede sentirse irregular en las primeras horas, lo que podría alejar a jugadores menos acostumbrados al género.


Aun así, lo que logra The Rogue Prince of Persia es notable: tomar una franquicia con décadas de historia y reinterpretarla sin traicionar su esencia. No intenta replicar el pasado, sino construir algo nuevo a partir de él. Y en ese proceso, encuentra una identidad propia que lo hace destacar tanto dentro de la saga como en el panorama actual de los roguelikes.



Para finalizar, estamos ante un título que no solo revitaliza el nombre de Prince of Persia, sino que demuestra que todavía hay espacio para innovar dentro de franquicias clásicas. Puede que no sea la experiencia definitiva que algunos fans esperaban, pero sí es una propuesta valiente, bien ejecutada y, sobre todo, profundamente divertida.


< PUNTAJE: 82/100

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